viernes, 27 de noviembre de 2009

LA PSICOBIOLOGÍA

PSICOBIOLOGÍA

La Psicobiología, como el resto de disciplinas psicológicas, estudia la conducta humana pero, a diferencia de ellas, lo hace enfatizando explícitamente el hecho de que el comportamiento es una propiedad biológica y que, por tanto, como el resto de características de un ser vivo, está sujeto también a las leyes de la Biología. Para esta disciplina, la conducta es la propiedad biológica que permite a los organismos establecer una relación activa y adaptativa con el medio ambiente. Por tanto, el objetivo de la Psicobiología es poner de manifiesto cuáles son los procesos y sistemas biológicos involucrados en el comportamiento y de qué forma la selección natural ha ido conformando estos sistemas y procesos, así como al propio comportamiento, contribuyendo a la evolución de los variados repertorios conductuales que despliegan las diferentes especies animales incluida la nuestra.

Las características estructurales, fisiológicas y conductuales de cualquier persona son consecuencia de dos factores: el filogenético y el ontogénico. El filogenético, hace referencia a la historia evolutiva de nuestra especie. Este factor se recoge en nuestros genes, a través de los cuales se transmiten, de generación en generación, los logros adaptativos de nuestros ancestros que la selección natural ha hecho posibles y que configuran las características generales de nuestra especie. El otro factor, el ontogénico, se refiere a las circunstancias a través de las cuales el factor filogenético es modulado por el medio ambiente interno y externo (factores epigenéticos) desde el momento en que comienza nuestra vida; abarca, por tanto, el periodo que va desde nuestra concepción hasta nuestra muerte.

El factor filogenético determinará las características generales de nuestra especie, tales como el tipo de órganos sensoriales que poseemos, los sistemas de regulación del medio interno, los sistemas de locomoción etc., todos los cuales determinarán qué estímulos podemos captar y qué tipo de respuestas podemos emitir.

Es evidente que, aparte de estas características generales de nuestra especie, existen variaciones entre los individuos que la conformamos. Estas diferencias son causadas por la variabilidad genética que presenta cualquier población humana y por el segundo factor a que hacíamos referencia como determinante de la conducta de un individuo, es decir, la interacción entre el factor filogenético y el ambiental.

Si el factor filogenético es el causante de las diferencias entre especies distintas, la variabilidad genética y la interacción entre genes y ambiente, son las que hacen que los individuos de una misma especie no sean idénticos ni morfológica, fisiológica o conductualmente.

De esta forma podemos concluir que la conducta de un individuo estará en función de su genotipo (información genética que recoge la historia evolutiva de la especie) y de la interacción de éste con el ambiente en que se desarrolle, pudiéndose hablar en términos generales de causas lejanas (filogenéticas) y próximas (interacción genotipo-ambiente, factores epigenéticos) de la conducta.

En este contexto, no cabe duda de que, dentro del conjunto de sistemas que regulan la actividad biológica de los seres vivos, el sistema neuroendocrino, por la estrecha relación existente entre su actividad y la conducta, es el más importante de cara a la explicación del comportamiento.

Por tanto, para comprender la conducta de un individuo, es preciso conocer, entre otras muchas cosas, las características biológicas del mismo, cómo dichas características son determinadas por los genes, qué mecanismos modifican la información genética a lo largo de la evolución y por último, cuáles son las características del sistema neuroendocrino que permiten a éste regular la relación activa del individuo con su medio ambiente, es decir, emitir un comportamiento.

La Psicobiología, como señala Martínez Selva (1995), se define como aquélla disciplina científica que estudia las bases biológicas de la conducta, a saber: a) los mecanismos genéticos y neuroendocrinos que subyacen en el comportamiento; b) los cambios fisiológicos que preceden, acompañan o suceden a una determinada conducta; y c) la descripción de las relaciones existentes entre los mecanismos biológicos implicados y los procesos de la conducta.

La Neuropsicología, como señala Junqué (1994), constituye una rama de las ciencias que estudian las bases biológicas de la conducta. Su estudio requiere la integración de los esfuerzos de científicos de, por un lado, numerosas ramas de las ciencias básicas del sistema nervioso, como la Neuroanatomía, la Neurofisiología y la Neuroquímica, integrando asimismo los conocimientos de las ciencias médicas como la Neurología y de técnicas médicas como la Neurorradiología y la Medicina Nuclear, y por otro, las ciencias conductuales, destacando especialmente las aportaciones de la Psicología Experimental. Los esfuerzos científicos de estas disciplinas han posibilitado nuevas concepciones y formulaciones permitiendo, a su vez, el desarrollo de una nueva ciencia, la Neuropsicología, cuyo objeto central es el estudio del comportamiento humano basado en la función del cerebro.


En la actualidad, la Psicobiología, la Neuropsicología, la Psicología y la Psiquiatría mantienen estrechas relaciones de las que se derivan importantes implicaciones en la investigación básica, en la práctica clínica y en la propia relación entre estas disciplinas (Iruarrizaga, 1999). Por un lado, la Psicobiología y la Neuropsicología han contribuido al desarrollo de la Psicología y la Psiquiatría ayudando a esclarecer la relación entre la presencia de determinadas alteraciones emocionales y cognitivas y las distintas patologías, permitiendo reconocer los patrones de ejecución asociados con diferentes trastornos neurológicos y psiquiátricos (Cimino, 1994) y proporcionando información sobre los modelos neuropatológicos específicos de dichos trastornos (Keefe, 1995). Por otro, el establecimiento de patrones de déficit diferenciales ha permitido a la Psiquiatría disponer de criterios diagnósticos que posibilitan distinguir entre entidades nosológicas clínicamente diferentes (Ardila y Ostrosky-Solís, 1991), discriminar entre formas heterogéneas de algunos trastornos psiquiátricos (Keefe, 1995) y desarrollar hipótesis sobre las diferentes etiologías de una misma patología (Shallice, Burgess y Frith, 1991).

En la actualidad, el estudio de la conducta y de la actividad mental solamente puede ser entendido desde un enfoque interdisciplinar. En el año 1994 se crea la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés -SEAS. Uno de los principales objetivos de esta sociedad era promover el desarrollo de actividades científicas y profesionales centradas en el estudio de la ansiedad, el estrés y áreas relacionadas. Con ello se pretendía crear un foro de intercambio interdisciplinar, desarrollar e impulsar la investigación, dar a conocer los nuevos avances científicos y compartir experiencias profesionales.

En otras palabras:

El objetivo de la psicobiología es la comprensión del psiquismo, de las necesidades y del comportamiento del hombre.


Es decir saber lo que es la sexualidad, la agresión o la violencia, el lenguaje, el placer o el miedo, saber lo que es una emoción o la cognición, conocer los distintos procesos neurobiológicos que son responsables de los aprendizajes, del razonamiento o de la conciencia, y determinar cuáles serían los factores importantes de la dinámica psicológica del ser humano.

La psicobiología intenta comprender la psicología, las necesidades y los comportamientos del hombre, principalmente a partir de la biología y la neurobiología.

La psicobiología es una síntesis entre las neurociencias, la etología (estudio del comportamiento animal), la etnología (estudio de las culturas y sociedades) y la psicología.